martes, 15 de septiembre de 2015

Mandalas

El mandala, palabra sánscrita cuyo significado literal es círculo sagrado, es una representación simbólica y arquetípica del universo según la antigua cosmología budista. Está constituida por un conjunto de figuras y formas geométricas concéntricas;  representa las características más importantes del universo y de sus contenidos. Su principal objetivo es fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación.


Aplicaciones
Los mandalas también son definidos como un diagrama cosmológico que puede ser utilizado para la meditación. Consisten en unas formas geométricas concéntricas organizadas en diversos niveles visuales. Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos. Según la psicología psicoanalítica, el mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayudará a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconocerte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior.
El trabajo de meditación con mandalas puede consistir en la observación o el dibujo de éstos. El proceso de observación puede durar entre tres y cinco minutos. También se pueden dibujar o colorear. Se recomienda comenzar por pintarlos. Para ello, se escoge un modelo, se seleccionan los instrumentos (colores, marcadores, pinturas...) y se instala uno en un sitio tranquilo, con música si se desea. Hay técnicas variadas, todo dependerá del estado de ánimo y de lo que se desea que el mandala transmita. Sus virtudes terapéuticas permiten recobrar el equilibrio, el conocimiento de sí mismo (intuición creativa e interpretación de sus propias creaciones), el sosiego y la calma interna (concentración y olvido de los problemas), necesarios para vivir en armonía. El coloreado del mandala puede ser realizado por todo el mundo, niños o adultos que sepan o no dibujar. Cada uno escoge los colores en función de su estado de ánimo, la intensidad del color y diferentes materiales para colorear. A la hora de pintar, se respetará la dirección con la que se empezó y se pintará hasta que se considere que el mandala está terminado. 

Objetivos por ámbitos
En el ámbito cognoscitivo: desarrollar la fluidez, flexibilidad y originalidad en las ideas del niño. 
En el ámbito afectivo y social: desarrollar actitudes creativas frente a distintas situaciones que se le presenten.
En el ámbito psicomotor: favorecer que el niño se exprese de forma creativa con el uso de distintas técnicas plásticas.

La educación ha de contribuir al desarrollo de la creatividad a través del lenguaje, el juego y la libre expresión creativa de los trabajos escolares para el desarrollo cognitivo y social más pleno; por lo que teniendo en cuenta lo dicho, la introducción de los mandalas en la escuela deberá no solo hacerse desde el área de educación plástica, sino como forma de expresión entroncada en todo el Currículo oficial de la E. Primaria. Los mandalas ayudarán a la formación de la inteligencia, del razonamiento, del control y dominio del cuerpo, todo ello desde una prisma de predominio del pensamiento divergente o creativo. 
1. Mandalas infantiles como estímulo al aprendizaje. Todo es posible si el niño tiene estúmulos. O. K. Moore ha demostrado que cualquier niño es capaz de alcanzar un nivel de rendimiento notable que solo es posible si al niño se le confronta con los estímulos necesarios. Los mandalas suponen un estímulo motivador para cualquier aprendizaje de las distintas áreas del Currículo de E. Primaria.
2. Mandalas infantiles como media de expresión. A través del dibujo, del color, el niño se expresa. Expresa su mundo interior, pensamientos, ideas, estados de ánimo y relaciones con el mundo de un modo cada vez más complejo, desde los primeros garabatos a las creaciones artísticas más abstractas y elaboradas desarrollando con ello su psicomotricidad. Algunos autores actuales como Stern, Lowenfeld o Arheim han estudiado las formas de expresión del niño a través de la expresión plástica, afirmando su estrecha relación con el desarrollo integral del niño.
3. Mandalas infantiles como medio de comunicación. El niño utiliza los recursos de la expresión plástica para desarrollar procesos de comunicación, más ricos cuanto más lo sea el media y los recursos que le estimulen y le orienten. A través de formas y colores utilizados con una u otra intención el niño busca comunicarse con los demás, comunicar su interpretación de la realidad, proyectar sus impresiones y comunicar a sus interlocutores la realidad de un mundo interno que necesita compartir con los demás. 
4. Mandalas infantiles como medio de producción. Desde los garabatos, los remolinos, a las producciones de mandalas más elaboradas, el niño va evolucionando en su creatividad productiva y habilidad psicomotriz. 
5. Mandalas infantiles como técnica de relajación. Un adulto ante un problema puede verbalizarlo expresando así sus sentimientos. Un niño se relajará utilizando un tipo de expresión no verbal ya que no saben expresar con palabras su sentimientos, puede entonces usar otro medio que no sean las palabras. La actividad creativa de los mandalas en estos niños tensos, introvertidos y con tendencia al aislamiento es muy útil. Trabajar la educación artística de forma sistemática es abrir al niño a un mundo en el que la fantasía y la percepción multisensorial serán para él nuevas posibilidades d enriquecimiento y expresión. Aprender a percibir la belleza es fundamental ya que estimula el desarrollo integral de las capacidades humanas, que muchas veces quedan limitadas a los estrictamente analítico. Las técnicas de relajación son un medio indispensable de educación que lleva progresivamente al dominio de los movimientos y, como consecuencia, a la disponibilidad de ser entero.
6. Mandalas infantiles como medio de superación de situaciones emocionales negativas (fobias, ansiedad, temores nocturnos, acoso escolar, experiencias traumáticas...). Mientras se pinta en el subconsciente desaparecen los problemas porque nos encontramos en un estado de total relajación y concentración. Las respuestas de reacción a estados emocionales negativos van desapareciendo y poco a poco se transforman. 

Significado de los colores
Un mandala siempre va a ser positivo sea cual sea su color, pero resulta doblemente útil cuando nosotros ya hemos localizado algún problema y queremos atacarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado, el cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso de curación. 
Rojo: Primer chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás. 
Naranja: Segundo chakra. Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en si mismo, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. 
Amarillo: Tercer chakra. Es la luz, el sol, alegría, entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia y superficialidad. Ayuda a liberar los miedos internos. Permite mejorar con balance el ego, las desilusiones, todo lo que afecta emocionalmente. Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad.
Verde: Cuarto chakra. Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio. Falta de sinceridad, ambición, poder. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos.
Azul: Quinto chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización, ingenuidad y vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona. Evita la frustración y la resistencia para comunicarse con la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás. 
Indigo: Sexto chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, concectando directamente la inteligencia de la conciencia cósmica. fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida. Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior.
Violeta: Séptimo chakra. Mística, magia, espiritualidad, transmisión, inspiración. Pena, renuncia, melancolía. Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo. Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expandirse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.
Rosa: Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar resentimientos, el enojo, la culpa y los celos. Si lo combinas con el verde o el azul te ayudará a equilibrar el extremo feminismo y la cursilería.

Para colorear un mandala
Si nosotros queremos construir un mandala debemos tener en cuenta su esquema básico: un círculo y cuatro puntos cardinales. 
Obviamente esta no es una regla estricta que no se pueda romper, también puede ser que en lugar de que su base sea un círculo puede ser un triángulo, un cuadrado o un octágono.
A partir de ahí podemos diseñar nuestro mandala y esto ¡es cuestión de creatividad! Puedes decorarlo con imágenes místicas, una cruz, lunas, estrellas, paisajes, figuras geométricas... en fin, busca los diseños que te proyecten paz y tranquilidad. 

Para pintarlos busca un lugar tranquilo, y observa detenidamente tu mandala, concéntrate en él, si después de observarlo por un largo rato notas que se mueve: ¡es la energía que está en movimiento!
Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro, esto nos representa el autoconocimiento de lo externo hacia nuestro centro, hacia nuestro interior. Decide la dirección en que vas a pintarlo y trata de mantenerla. 
Al elegir los colores puedes hacerlo de manera intuitiva, no importa que no combinen, de esta manera podrás descifrar tu estado de ánimo. También podrás hacerlo eligiendo los colores y tratando de cambiar tu estado de ánimo de esta manera.
Tal vez te de sueño en el proceso, si estabas tenso el mandala está cumpliendo con la relajación, es normal, en este caso es preferible dejarlo. Si no terminaste el manda en ese momento, déjalo así, la próxima vez que quieras pintar uno elige uno nuevo, con colores que vayan más acorde con tu estado de ánimo en ese momento.
Si quieres que el mandala te guíe para el autoconomiento, no piensen en formas ni colores, deja que solo te  vaya guiando, haciendo lo que en ese momento de manera intuitiva nazca. 




ENLACES PARA DESCARGAR MANDALAS

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